Al iniciar esta reflexión no puedo menos que recordar la frase que resume el pensamiento de Heráclito: "nadie se baña dos veces en el mismo río", dando a entender que todo en el mundo fluye en un constante devenir que no solo se manifiesta en lo se va a llegar a ser, sino también en lo que se esta dejando de ser. Todo fluye, todo esta en constante movimiento, decía el filósofo siglos antes de Sócrates.

Tal vez las enseñanzas del viejo Heráclito reflejen en gran medida la realidad de esta época, en que la vorágine parece no detenerse. Todo está en movimiento y a una velocidad que parece superar nuestra capacidad de adaptación, y el desarrollo tecnológico, el gran ícono de nuestra época, y su hija putativa, la computación, nos lo recuerdan a cada momento.
Sin embargo, como decía Ortega y Gasset en su magistral ensayo "La historia como sistema", el ser humano siempre parte de lo que ya está hecho y nuestro desarrollo tecnológico actual no es la excepción. ¿Hemos, acaso de desconocer que nuestros logros son el resultado de miles de años de historia, en los que cada pueblo pensó que sus avances eran el sumum del desarrollo científico y tecnológico? ¿Cuánto le debemos a aquellos que compadecemos por no haber tenido acceso a las maravillas de nuestra época? ¿Cuánto debemos al anciano que hoy nos sorprende por no saber encender el computador?. No nos engañemos, pues así como los esfuerzos tecnológicos de nuestros ancestros nos permitieron alcanzar lo que hoy tenemos, nosotros no somos, probablemente, sino un eslabón en la cadena.

No cometamos el error de ensalzar nuestros logros con la soberbia con que lo hicieron pueblos de los que ya nadie se acuerda. No transformemos la tecnología, ni la computación en un ídolo al que nos obligamos a adorar. Ninguna de ellas tiene sentido por sí sola, y solo en la medida que comprendamos que no tienen otro fin que el bienestar humano les estaremos asignando su justo valor. Es la tecnología la que debe estar al servicio de la persona y no al revés.
La computación es una herramienta maravillosa pero no más que eso: una herramienta. Internet se ha transformado en el más eficiente medio de comunicación que el ser humano ha conocido en toda su historia, la información está al alcance de todos. Pregunto ¿estamos realmente haciendo un esfuerzo por aceptar el cambio o solamente nos contentamos con tocar la tapa de la caja de Pandora sin molestarnos en ver lo que hay en su interior? Dicho de otro modo ¿enseñamos a nuestros niños y jóvenes a manejar e interpretar la información a que tienen acceso? o ¿somos nosotros mismos capaces de interpretarla? Tal vez solo estamos enseñando a usar la tecnología más no a servirse de ella. De acuerdo, la información está y la tecnología me permite accederla, pero si me contento sólo con eso me estaré restando a la aceptación de los actuales cambios de las NTICs. Muchas personas saben computación, sospecho que pocas saben informática. El cambio se genera a partir del manejo de la información, la tecnología me permite tener acceso a ella pero no puede reemplazarme en una misión ineludible: utilizar esa información para comprender mi mundo, mi época, mi entorno, solo entonces estaremos hablando de una verdadera aceptación del cambio.
Los continuos avances tecnológicos y científicos de nuestra época, nos hacen partícipes, muchas veces sin darnos cuenta ,de los cambios radicales que experimenta nuestra sociedad. Las nuevas formas de comunicarnos y acceder al conocimiento son temas recurrentes en la reflexión a la hora de considerar la inserción de las nuevas tecnologías en los procesos educativos.
Los enormes desafíos que se nos presentan en el día a día en Educación, obliga a todos los actores a una reformulación que asegure una formación integral de nuestros alumnos. Requerimos de una visión holística del universo que nos rodea, de los valores, actitudes y comportamientos que, sin duda, deben ser acordes con la evolución social y demandas culturales, tecnológicas y económicas, que observamos en la sociedad en que estamos inmersos.
Las incógnitas surgen por si solas, y, pienso, lo mas complejo es determinar los contenidos que debemos abordar, y la forma de insertar la tecnologías de la Información y la comunicación (TICs) desde una perspectiva ética, esto es, sin perder de vista los valores y el respeto que les debemos.
A partir de esta visión, vislumbro la inserción de las NTICs cómo una respuesta a los retos que nos plantea el surgimiento de ambientes de aprendizaje acordes a los desafíos que nos impone el nuevo milenio. Un ambiente sustentado en estas tecnologías puede permitir una labor más personalizada y abierta, además de propiciar la colaboración y la implementación de programas destinados a lograr aprendizajes a distancia. La incorporación de esta y otras estrategias de aprendizaje pueden resultar útiles para que los estudiantes desarrollen una percepción diferente de sí mismos y de su entorno y una mayor flexibilidad en el trabajo docente.
En este nuevo paradigma de la educación, si se me permite la expresión, la informática se convierte en un elemento fundamental del proceso, y el computador entra como una herramienta que permite el acceso a un mega-sistema de información que cualifica el proceso de aprendizaje. La evolución de las tecnologías de la información y de las comunicaciones juegan un papel preponderante favoreciendo las redes de computadores, como un medio de transmisión/recepción sobre otros como prensa, radio, televisión y teléfono.

En una sociedad cada vez más interdependiente, se hace necesario formar personas capaces de comunicarse, de asumir una actitud colaborativa con sus pares. Merced de un mejor conocimiento de las estructuras culturales, económicas y sociales propias de otras sociedades podremos desarrollar en nuestros niños la habilidad para comunicarse efectivamente en todas las actividades normales y transacciones de la vida diaria que lo afectan, en un mundo altamente tecnologizado

Es necesario propiciar el desarrollo de infraestructuras de comunicación, que permitan educar a las personas en la participación, liderazgo, trabajo en equipo y el uso apropiado de las nuevas tecnologías. Debemos apuntar a romper las barreras geográficas y que podamos, por fin, crear y compartir visiones de un futuro más flexible y natural.

Sin embargo, lo anterior no debe interpretarse como un dogma, tecnologizante a ultranza. No nos olvidemos de que la tecnología nos proporciona herramientas, como la computación, pero que aun no se ha inventado otra herramienta más maravillosa que el cerebro humano y lo más importante, ninguna maquina ha podido manifestar lo más sublime que poseemos: un sentimiento.

Kc.